La Tierra detras de mis Ojos

Hace diez años que la radio tiene la culpa: nos juntamos para hacerla. Y nos juntamos en serio, porque un barbudo se cruzó desde el Uruguay, otro de risa blanca vino con la tierra misionera en los talones, una rusa fue semilla y raíz en esta orilla del ancho río, un desquiciado agitó el tren desde el oeste, el viento del sur del mundo nos arrastró a otro negro y un sampedrino volvedor se refugió en el barro del Paraná. Así, mezclados por los rincones, preguntones y mañosos, venimos buscando la incomodidad de la duda y la certeza de escuchar a las bocas ardidas de tanto pueblo con historia.
La Tierra detrás de mis ojos resultó premiado en el Bicentenario y el programa tocó el aire de Radio Nacional. Desde ese gran estudio de la Radio Pública llegamos a cada uno de los rincones de los que veníamos, abrazando a la historia por todos los costados del país. Ahora llegó el tiempo de ser más metiches todavía, de devolver las palabras a los lugares que las nacieron, y por eso nos subiremos a las voces populares de todas las radios comunitarias de Argentina. Desde ahí-allá-acá, con los hombres y las mujeres de esos caminos, junto a los más primeros abuelos que bajaron del cerro, contaremos la nuca de las versiones oficiales, el otro lado de las academias petrificadas. Ya es momento de las otras maneras.
La Tierra detrás de mis ojos no es un programa de historia, es tiempo centrífugo: somos el pasado que pisa el presente y salta al futuro.

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